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Fortaleza

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A veces confundimos ser fuertes con ser invencibles.

Pasamos por situaciones en la vida que sacan de nosotros una fortaleza que apenas conocíamos. Y, cubiertos con esta máscara, nos creemos invencibles. De pronto, ese muro que rodea nuestro reino
inconquistable muestra una pequeña abertura, por donde puede entrar un mínimo golpe. Y nos tambaleamos. Y volvemos a dejar de creer que somos fuertes.

He aprendido que nadie es invencible, pero que ser fuerte es una opción que debemos elegir para seguir caminando.

Lo que un día creímos que había dejado de doler, vuelve a abrir la herida. Pero estamos a tiempo de retirarnos y crecer en nuestra fortaleza.

Ningún muro es infranqueable, de la misma manera que ningún mal dura eternamente.



Verás...

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Y me verás sonriendo. Me verás pasarlo bien, saliendo y entrando. Me verás riendo a carcajadas. Podrás observarme y te mostraré a la persona que pretendo ser.
Pero si te adentras en la profundidad de mis ojos, verás mi alma. Aquella que destruiste.

Si te enfrentas a esta alma, que un día te regalé, verás que no es la misma.

Nadie vuelve igual de una guerra. Y menos aún si fue una batalla perdida.

Dos meses después

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El tiempo ha ido pasando, casi desapercibido.
Lo que fue está dejando de ser, y lo que dejó de ser ha vuelto a mi vida.

La luna vuelve a darme un beso de buenas noches; las estrellas iluminan mi camino; las lágrimas se secaron; las risas suenan fuertes.
Los sentimientos tienen menos fuerza y los pensamientos no son tan dañinos.

Las personas que un día dejé atrás, hoy caminan conmigo, en silencio, pendientes por si necesito decir algo, y para darme la mano. Por todos ellos pude tener mi tiempo y mi rincón para lamerme las heridas.

El dolor que me provocaba su imagen ya no es tan intenso. Las heridas van cicatrizando.

Conseguí ver la luz al final del túnel y camino recto hacia ella. Nada ni nadie me quita las ganas de andar.

Por cada risa, por cada palabra de aliento, por cada abrazo, por cada beso, por cada oído y hombro, por mí misma y mi coraje. Por fin puedo decir: aunque duele, ya no mata.





Invictus

"En la noche que me cubre, negra como un pozo insondable, doy gracias al Dios que fuere por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias no he gemido ni llorado. Bajo los golpes del destino, mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos acecha la oscuridad con su horror, sin embargo, la amenaza de los años me halla, y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino, ni cuantos castigos lleve a mi espalda, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma."
Poema Invictus. William Ernest Henley.

Tiempo

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El tiempo sigue pasando y, a pesar de, la vida con él. Nunca se ha parado. A veces, vivimos situaciones que hacen que el tiempo se quede colgado con pinzas, paralizado. Pero todo a nuestro alrededor continúa. El mundo sigue girando. Somos nosotros mismos los que debemos dar el primer paso para iniciar un nuevo camino. La vida sigue llena de emociones, buenas y malas, y todas tenemos que sentirlas. Porque de eso se trata vivir.

Como las olas del mar

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Te has ido. De la misma forma en que llegaste. Como las olas llegan, besan la roca y se marchan. Llegaste y me besaste el alma. Dejé que te quedaras dentro de mí, sin querer abrir los ojos de que, tarde o temprano, te irías.  Como las olas del mar se van. 

La vida es una continua sorpresa

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Es uno de esos días en los que nadie se acuerda de ti, te sientes sola y no sabes a ciencia cierta qué quieres hacer con tu vida. De esos días que comienzas a pensar en lo que ha pasado hace semanas, quizá meses, y que aún sigue doliendo. De esos días en que tratas de sacar fuerzas de donde ya no quedan. Y con tanta desilusión y desesperanza, decides expresar tus sentimientos escribiendo. 
Sabes que la gente que te rodea ya está cansada de escucharte, de aconsejarte y de secarte las lágrimas. Comienzas a pensar que eres una carga, una mala compañía y que, por eso, nadie te llama, nadie cuenta contigo.
Aquellos a los que llamaste un día amigos hoy ves que no están. Pierdes la ilusión por todo lo que te rodea y se te pasa por la cabeza cometer alguna locura.  Esto es lo que nadie cuenta del amor, lo que todo el mundo sabe pero prefiere callar: el dolor.
El amor. Ese sentimiento que casi todas las personas del planeta aspiran a encontrar y que, cuando crees que lo has encontrado, acaba convi…